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Planeta Australia: La vida en las antípodas

Coincidiendo con la celebración el próximo 5 de junio del Día Mundial del Medioambiente, Canal Sur 2 estrena el documental 'Planeta Australia: La vida en las antípodas'.

Después de haber rastreado los orígenes de la vida en la Tierra, buscando evidencias científicas en los más remotos desiertos australianos, un equipo de “Espacio Protegido” (Canal Sur 2) completó, a finales de 2009, la expedición que, organizada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), tuvo como destino algunos de los espacios naturales más sobresalientes de la Australia continental y Tasmania.

El primer capítulo de esta serie, “Planeta Australia: los archivos de la Tierra”, se emitió en Canal Sur 2 – Canal Sur TV en octubre de 2009, y ahora llega el segundo y último capítulo, “Planeta Australia: la vida en las antípodas”, que ofrece un recorrido por algunos de los elementos más llamativos de la fauna y la flora australianas, y revela, con imágenes sorprendentes, cómo la biodiversidad de las antípodas está vinculada, a pesar de la distancia, con la naturaleza española y andaluza.

En los albores del siglo XXI, y a pesar de la insaciable voracidad de los humanos, todavía quedan en el planeta lugares como el Parque Nacional de Mount Field, en el corazón de Tasmania. Aquí justamente comienza este documental, en un enclave donde el tiempo parece haberse detenido hace miles de años. Un paraíso vegetal en el que crecen, entre helechos gigantes, eucaliptos monumentales de hasta 400 años de edad y más de 90 metros de altura (el equivalente a la Giralda de Sevilla).

En su hábitat original los bosques de eucalipto muy poco tienen que ver con las plantaciones que encontramos en Europa. Entre otras cosas porque en Australia existe una fauna asociada a este tipo de escenarios. Si hay un animal estrictamente ligado a los eucaliptales ese es el koala, el único mamífero, de cierto tamaño, capaz de considerar como alimento las hojas de estos árboles, un recurso difícil de digerir, muy pobre en nutrientes y hasta tóxico. Los koalas nos muestran cómo la vida se adapta a lo que hay usando todo tipo de mecanismos naturales, esos que no existen o fallan cuando una misma especie se traslada a un territorio que le es ajeno.

En nuestro país el eucalipto es una especie exótica que llegó, desde Oceanía, a mediados del siglo XIX, y no puede decirse que tenga muy buen prensa. Un bosque de eucaliptos es, en tierras españolas, un desierto de vida que sólo tiene sentido económico, porque es una excelente materia prima para la industria papelera. Sin embargo, en Australia la situación es bien distinta. En las antípodas, donde crecen más de 600 variedades de este árbol, los eucaliptos, adornados con un tupido sotobosque, albergan una rica biodiversidad y constituyen una de las señas de identidad de la naturaleza australiana.

Los vínculos invisibles que unen a la naturaleza australiana y a la andaluza se revelan en otros muchos escenarios como muestra el documental. El ejemplo de los eucaliptos también se plantea a la inversa y en este caso son los conejos los protagonistas de la paradoja. El conejo, una pieza clave en el monte mediterráneo al servir de alimento a especies tan emblemáticas como el lince o el águila imperial, se ha convertido en una  auténtica plaga, de proporciones bíblicas, en tierras australianas.

Eucaliptos y conejos son dos buenos ejemplos de cómo funcionan las especies invasoras, y en ambos casos científicos australianos y andaluces colaboran en el diseño de estrategias que permitan reducir el impacto de este fenómeno que causa importantes daños ecológicos y económicos.

El territorio australiano también resultó un excelente laboratorio para analizar los nuevos modelos de turismo de naturaleza en los que Andalucía es referente a escala europea. ¿Conservar la naturaleza puede resultar un negocio rentable? ¿El ecoturismo puede generar más dinero que otras industrias de ocio poco respetuosas? Un dilema que está muy presente en Andalucía y que ya ha sido resuelto en algunos espacios naturales de Australia como el Parque Natural de Phillip Island, donde también cooperan especialistas australianos y andaluces.

Los pingüinos enanos de Phillip Island, que atraen a miles de visitantes, generan todos los años, y por todos los conceptos, más de 50 millones de euros, una cantidad nada despreciable para un modelo turístico de muy bajo impacto. Y algo parecido ocurre en Tasmania con una especie más escasa y esquiva: el diablo de Tasmania. El equipo de la televisión andaluza logró filmar a estos llamativos animales y también visitó  importantes colonias de aves marinas, localizadas en apartadas islas del Mar de Tasmania, en las que trabajan científicos de la Estación Biológica de Doñana buscando las claves que pueden ayudar a proteger a especies similares que habitan en el Mediterráneo español.

“Planeta Australia: la vida en las antípodas” tiene una duración de 50 minutos. Se rodó entre el 1 y el 22 de diciembre de 2009 en diferentes enclaves de Australia (Melbourne, Phillip Island, Yaloak, Tasmania, etc…). Los expedicionarios recorrieron más de 15.000 kilómetros en diferentes medios de transporte (vehículos todo terreno, aviones,  helicópteros y embarcaciones ligeras).

El guión y dirección es de José María Montero, editor de “Espacio Protegido”, y la dirección científica corrió a cargo de Fernando Hiraldo (Estación Biológica de Doñana, CSIC).


LAS EXPEDICIONES CIENTÍFICAS EN LA RTVA


Desde 2002 la Radio Televisión de Andalucía (RTVA) colabora con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en el desarrollo y difusión de expediciones científicas a diferentes espacios naturales que, más allá de la Península Ibérica, mantienen algún vínculo ecológico con nuestra comunidad autónoma.

De esta manera, y en una experiencia pionera en España, un equipo de Espacio Protegido (el informativo semanal de medio ambiente que, desde 1998, se emite en Canal Sur 2) filma, en tiempo real, los avatares de un viaje de estas características, rodeado de dificultades pero, también, abierto a sorprendentes descubrimientos científicos. Así, se han venido realizando diferentes series documentales dirigidas por José María Montero y protagonizadas por científicos andaluces que trabajan en espacios naturales de los cinco continentes. Aventura y rigor no son valores incompatibles en este producto televisivo poco convencional.

En 2006 se sumó al proyecto el Parque de las Ciencias de Granada, lo que ha servido para multiplicar la difusión de estos trabajos y su carácter educativo. Hasta la fecha se han realizado tres series documentales, emitidas en Canal Sur TV - Canal Sur 2:

“El jardín de los vientos” (Expedición a Kazajstán, 2003)
“Mauritania, tres colores” (Expedición a Mauritania, 2004). Premio a la Mejor Producción Española en el Festival Internacional de Naturaleza y Televisión.
“El sur infinito” (Expedición a Argentina, 2006).

Planeta Australia.